El mercado laboral argentino enfrenta un deterioro persistente que se ha acentuado desde la asunción del presidente Javier Milei. Al cierre de 2025, los indicadores formales muestran una caída significativa en el empleo registrado y un notable cierre de empresas, dos variables claves para medir la salud del mercado de trabajo y del entramado productivo nacional.
Según los últimos informes basados en datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), complementados por análisis de organismos independientes, el país registra una marcada contracción del empleo formal y del tejido empresarial desde noviembre de 2023, antes de la asunción presidencial.
Cierre de empresas: casi 30 por día
Entre noviembre de 2023 y agosto/septiembre de 2025, el número de empresas con personal registrado cayó de más de 512.000 a aproximadamente 492.000, lo que equivale a la desaparición de más de 20.000 unidades productivas, o casi 30 cierres por jornada laboral durante 22 meses de gestión.
Este fenómeno no fue exclusivo de un solo sector: aunque un 99,6% de los establecimientos que cerraron eran pequeñas y medianas empresas (hasta 500 empleados), la eliminación de empleadores también alcanzó a actividades vinculadas con servicios comerciales, inmobiliarios, profesionales y de transporte.
La magnitud del cierre empresarial refleja una contracción profunda del entramado productivo formal, con implicancias directas sobre la generación de empleo asalariado y la capacidad de inversión productiva.
Destrucción de empleo formal: entre 276.000 y 281.000 puestos perdidos
Los relevamientos más actualizados del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), a partir de cifras oficiales de la SRT y el SIPA, estiman que entre noviembre de 2023 y agosto/septiembre de 2025 la cantidad de empleos registrados en unidades productivas disminuyó entre 276.624 y 280.984 puestos. Esta caída equivale a una reducción de alrededor del 2,8% del empleo formal y a un promedio diario de más de 400 puestos de trabajo destruidos.
Sectores más golpeados
El retroceso del empleo afectó transversalmente varios sectores, con impactos particularmente severos en:
- Administración pública, defensa y seguridad social: más de 80.000 empleos menos registrados.
- Construcción: cerca de 76.000 puestos eliminados, con una caída superior al 16% en la plantilla laboral del sector.
- Industria manufacturera: más de 55.000 trabajadores menos.
- Transporte y almacenamiento: decenas de miles de empleos perdidos.
Los datos muestran que sectores intensivos en mano de obra, como la construcción y el transporte, han sido de los más afectados en términos relativos y absolutos.
Dinamismo económico y mercado laboral: una recuperación parcial que no se traduce en empleo
A pesar de cierta desaceleración inflacionaria hacia finales de 2025 y signos de recuperación en algunos indicadores macroeconómicos, la creación de empleo formal sigue siendo débil. La actividad económica registrada por el INDEC muestra contracciones o recuperaciones modestas que no se traducen en reinserción laboral formal significativa.
Además, el crecimiento del empleo no registrado y de formas de trabajo precarias como el monotributo y la economía de plataformas se ha convertido en el principal sostén de la ocupación. Esto implica una precarización estructural del mercado de trabajo, con efectos en la calidad del empleo, la cobertura previsional y la protección social de millones de trabajadores.
Crisis de informalidad y precariedad
El fenómeno de la pérdida de empleos formales se combina con altos niveles de informalidad laboral, medidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en el 43,2% del total de trabajadores en el segundo trimestre de 2025. Esta informalidad se traduce en empleos sin aportes jubilatorios, sin cobertura social y con menor estabilidad contractual, que agrava la vulnerabilidad de los ingresos familiares.
Segmentos más afectados por la informalidad
- Casi 6 de cada 10 personas menores de 30 años trabajan en la informalidad.
- El auge de trabajadores bajo monotributo, especialmente en actividades de bajo salario y protección social limitada.
Estos datos permiten reconocer que la crisis del empleo formal no solo es cuantitativa, sino también estructural, con dificultades de acceso a condiciones laborales dignas para amplios segmentos de la población.
Distribución geográfica de los efectos
Los efectos adversos del mercado laboral se visualizan de forma más intensa en las regiones con mayor concentración empresarial y de empleo registrado, destacándose:
- Provincia de Buenos Aires
- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
- Córdoba
- Santa Fe
En estas jurisdicciones, tanto los cierres de empresas como las pérdidas de empleo formal presentan los valores absolutos más altos del país, reflejando la interdependencia entre el dinamismo productivo y la demanda de trabajo en contextos urbanos y metropolitanos.
Perspectivas para 2026
Las proyecciones de distintos analistas y estudiosos del mercado laboral señalan que la recuperación del empleo formal demandará más tiempo que la estabilización macroeconómica. A pesar de algunos indicadores que muestran una moderación de la inflación y cierta reactivación de la actividad, la creación neta de puestos asalariados en blanco no ha sido suficiente para revertir la tendencia de los últimos dos años.
