El futuro de la histórica cadena de electrodomésticos Garbarino pende de un hilo. En una decisión de alto impacto, la Justicia le ha dado un ultimátum a la compañía: un plazo de solo cinco días para encontrar un inversor que la salve, o de lo contrario se decretará su quiebra definitiva. Esta medida, considerada por expertos como la última oportunidad para la firma, se extiende también a Compumundo, su empresa vinculada.
El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, publicó un edicto oficial habilitando un «registro de interesados» en adquirir las acciones de la empresa. Este procedimiento de salvataje, enmarcado en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras, busca evitar la liquidación total de la compañía tras no haber logrado un acuerdo con sus acreedores.
El plazo, que comenzó a correr esta semana, es de solo cinco días hábiles. Si al vencimiento no se presenta ningún oferente, la quiebra de Garbarino y Compumundo será automática y sin más trámite. Los interesados en participar del proceso deberán depositar un monto de $400.000 como garantía y presentar una carta de intención.
Un historial de crisis y lucha por la supervivencia
La situación actual de Garbarino es el resultado de una crisis que se ha profundizado en los últimos años. La empresa, que llegó a tener más de 200 sucursales y 4.500 empleados, hoy opera con apenas cinco puntos de venta y una plantilla de 22 trabajadores. Su empresa de viajes, Garbarino Viajes, ya fue declarada en quiebra en julio. La cadena, que acumuló una deuda de miles de millones de pesos y ha sumado 1.989 cheques rechazados entre 2021 y 2022, se encuentra en concurso preventivo desde 2021.
La decisión judicial llega después de un intento fallido de la empresa de levantar una quiebra parcial decretada en abril, que fue suspendida provisoriamente tras un pago parcial a los acreedores.
Las posibles consecuencias para los trabajadores
La quiebra definitiva no solo significaría el fin de una de las marcas más icónicas del mercado argentino, sino también la pérdida de los puestos de trabajo que aún se mantienen. En el pasado, la falta de pago de salarios y el cierre de sucursales ya generaron movilizaciones y reclamos de los empleados y sindicatos.
La medida judicial permite la inscripción de acreedores, terceros e incluso cooperativas de trabajadores en el registro de interesados, lo que abre una ventana de esperanza para que los propios empleados puedan organizarse y presentar una oferta.
La inhibición general de bienes de la empresa y la prohibición de salir del país para sus ejecutivos, impuesta hasta marzo de 2026, buscan preservar los activos restantes en medio del proceso concursal.
El reloj avanza para Garbarino, y en los próximos días se definirá si el gigante del retail de electrodomésticos logra una última salvación o si finalmente se desvanece del mapa comercial argentino.

Por Wenceslao Alvarez de Toledo

Abogado especialista en Derecho Sindical, Laboral Individual y Colectivo. Toda una vida dedicada al Sindicato y a los Trabajadores.

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