En una jornada marcada por la masiva movilización convocada por la CGT y las dos CTA, el oficialismo sufrió un fuerte revés en su estrategia de aprobación «exprés». Tras intensas negociaciones en los pasillos del Senado y bajo el calor de una Plaza de Mayo colmada, el bloque de La Libertad Avanza, encabezado por Patricia Bullrich en la Cámara Alta, se vio obligado a aceptar que el tratamiento del proyecto de «modernización laboral» se traslade al 10 de febrero de 2026, por que aparentemente no contaban con los votos necesarios en este contexto de conflicto gremial y ante una Playa de Mayo colmada de trabajadores, lo que pudo influir en el voto de varios legisladores.
Un triunfo político para la CGT
La marcha de este jueves 18 de diciembre fue leída por el arco gremial como un éxito rotundo. La central obrera logró articular una columna de unidad que no solo incluyó a los gremios industriales y de servicios, sino también a movimientos sociales y sectores de la izquierda, logrando una «contundencia» que el Gobierno no pudo ignorar.
Desde la conducción de la CGT, el mensaje fue claro: no habrá paz social si se intenta avanzar sobre la ultraactividad de los convenios colectivos y el sistema de indemnizaciones sin una mesa de diálogo real. «Es una forma de protesta para mostrar el descontento, no queremos afectar a la gente, pero defenderemos cada derecho conquistado», señalaron fuentes cercanas a la mesa chica de la central.
A pesar de que el Gobierno logró obtener el dictamen de comisión en el Senado en horas de la tarde, la realidad numérica fue implacable. Patricia Bullrich, quien venía presionando por una sesión inmediata para el 26 de diciembre, aseguro que contaba con los votos necesarios para su aprobación, pero que teniendo en cuenta la enorme cantidad de propuestas y sectores intervinientes decidieron posponer su tratamiento.
Los senadores «dialoguistas», que hasta hace poco se mostraban predispuestos a acompañar, endurecieron su postura tras la marcha. La preocupación por el costo político de votar una reforma de tal magnitud en un clima de alta conflictividad social los llevó a exigir más tiempo de análisis.
Lo que viene: febrero en el horizonte
Con este nuevo cronograma, el debate entra en un paréntesis táctico:
- Dictamen abierto: Aunque hay un despacho firmado, se anticipan modificaciones estructurales durante el receso de enero.
- Negociación con gobernadores: El Ejecutivo aprovechará este tiempo para intentar alinear a los mandatarios provinciales, utilizando el Presupuesto 2026 como moneda de cambio.
- Estado de alerta: La CGT ya advirtió que no bajará la guardia y que el esquema de movilizaciones podría repetirse si el proyecto no contempla los puntos considerados «innegociables» por el sindicalismo, amenazando incluso con un Paro General.
El 10 de febrero se perfila ahora como la fecha clave donde se medirá, una vez más, la capacidad de resistencia del modelo sindical argentino frente a la agenda de desregulación del gobierno de Javier Milei.
