Las cifras son contundentes: la ocupación hotelera promedio a nivel nacional no logra superar el 50% durante lo que debería ser la temporada alta. En destinos clave como la Ciudad de Buenos Aires, se reportan caídas significativas en las reservas, con descensos que en algunos casos llegan al 40% respecto al año anterior. Ciudades turísticas a lo largo y ancho del país, con pocas excepciones como algunos centros de esquí que logran atraer turismo brasileño, sufren la baja afluencia de visitantes.
Esta situación se refleja en la balanza turística del país, que arroja un alarmante déficit. Durante el primer trimestre de 2025, el turismo dejó un saldo negativo de USD 1.236 millones, lo que evidencia que los argentinos gastan considerablemente más en el exterior de lo que los turistas extranjeros ingresan al país. La tendencia del «turismo emisivo» (argentinos viajando afuera) crece, mientras el turismo interno se contrae de forma preocupante.
Las Razones Detrás del Desplome: Un Cóctel Explosivo
Diversos factores económicos y políticos confluyen para explicar esta marcada recesión en la actividad turística:
- La Argentina «Cara en Dólares» y la Pérdida de Poder Adquisitivo Interno: Una de las principales quejas del sector es que el país se ha vuelto excesivamente caro para el turista nacional, y en muchos casos, también para el receptivo. La combinación de alta inflación con un tipo de cambio que, según la industria, no favorece la competitividad, encarece vuelos, alojamientos y servicios internos. El reducido poder adquisitivo de los salarios argentinos limita drásticamente la capacidad de las familias para vacacionar dentro del país.
- Presión Impositiva y Altos Costos Operativos: Los empresarios del sector denuncian una fuerte presión fiscal y una escalada constante de los costos operativos (servicios, insumos, salarios), que ponen en jaque la rentabilidad y la sostenibilidad de los negocios. Esto se suma a la falta de acceso a crédito para inversiones y modernización.
- Falta de Competitividad e Incentivo al Turismo Emisivo: La Asociación de Hoteles de Turismo (AHT) y otras cámaras advierten que, mientras países vecinos impulsan el turismo con políticas de reducción de impuestos y facilidades, en Argentina las condiciones incentivan el viaje al exterior. El tipo de cambio actual, en ocasiones, hace más conveniente para los argentinos viajar fuera de las fronteras, y algunos operadores turísticos internacionales incluso han retirado a Argentina de sus catálogos por la incertidumbre económica.
- Reservas de Último Momento e Incertidumbre: La volatilidad económica fomenta la tendencia de las reservas de último momento, lo que dificulta la planificación y la gestión de la oferta por parte de los operadores turísticos, impactando negativamente en la ocupación anticipada.
El Dramático Impacto en el Empleo Formal
Como especialistas en noticias gremiales y laborales, es imperativo señalar que la crisis del turismo está dejando una dolorosa huella en el mercado de trabajo. El sector hotelero, caracterizado por tener más del 90% de empleo formal y una importante participación de jóvenes y trabajadores de las economías regionales, está sufriendo despidos masivos.
Fuentes del sector alertan que se están perdiendo, en promedio, 10 empleos formales por día en la hotelería. Algunas estimaciones incluso sugieren que los despidos podrían alcanzar los 300 puestos de trabajo por mes. Esta sangría laboral no solo afecta a los trabajadores directos de hoteles y alojamientos, sino que se extiende a todo el ecosistema turístico, erosionando las economías regionales que dependen en gran medida de esta actividad.
La Asociación de Hoteles de Turismo ha hecho un llamado urgente al gobierno para que implemente medidas rápidas y efectivas, incluyendo incentivos fiscales, para recuperar la competitividad del turismo receptivo y sostener los puestos de trabajo.
Medidas Gubernamentales y el Clamor del Sector
Si bien el Gobierno ha anunciado algunas medidas para fomentar el turismo, como el establecimiento de tres días no laborables con fines turísticos en 2025 (2 de mayo, 15 de agosto y 21 de noviembre), y la flexibilización de visados para ciudadanos de China y República Dominicana con visa de EE.UU. (buscando atraer más turistas de mercados estratégicos), el sector considera que no son suficientes para revertir la profunda crisis.
La industria clama por políticas más estructurales que aborden la presión impositiva, la falta de competitividad cambiaria y la necesidad de incentivos para el turismo interno, como la posibilidad de deducir gastos turísticos nacionales del Impuesto a las Ganancias.
La situación del turismo en Argentina no es solo un problema económico; es una crisis social que afecta a miles de familias y a la vitalidad de numerosas localidades que encuentran en esta actividad su principal motor de desarrollo. Urge una respuesta integral para evitar un colapso mayor y proteger los empleos de un sector clave para el país.
