La cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) se reunió hoy en Ezeiza para comenzar a delinear su futuro, en un encuentro que sirvió como un claro mensaje de unidad de cara a la confrontación con el Gobierno de Javier Milei. Con más de 120 secretarios generales presentes, la central obrera sentó las bases para la renovación de su conducción en noviembre, con la salida de uno de sus referentes clave, Héctor Daer.

La reunión, que tuvo lugar en el camping de SETIA, no solo fue un plenario de referentes, sino un foro de debate sobre el rumbo de la central en un contexto de alta conflictividad social y política. La consigna que unificó a todos los sectores, desde los «Gordos» e «Independientes» hasta «Camioneros», fue la de evitar fisuras y presentar una CGT cohesionada, capaz de resistir las políticas económicas del oficialismo.

Un recambio de nombres en la cúpula

El eje central del encuentro fue la discusión sobre la futura conducción. Si bien aún no hay nombres definidos, se evaluó la posibilidad de un nuevo triunvirato con nuevas caras que mantengan el equilibrio de poder. En este contexto, la postura de Héctor Daer (Sanidad), uno de los líderes actuales, fue clave.

Daer no brindó declaraciones a la salida del encuentro, pero su mensaje ya había sido anticipado meses atrás: no buscará la reelección en noviembre. Su decisión, que ratificó en el encuentro, busca facilitar un recambio ordenado y dar un paso al costado después de nueve años al frente de la central obrera. Este gesto fue interpretado como una muestra de que los sectores más influyentes están dispuestos a ceder protagonismo para asegurar la unidad.

El debate sobre la estrategia: de la negociación al conflicto

Más allá de la renovación, la reunión sirvió para consolidar una postura más combativa ante el Gobierno. Los dirigentes presentes coincidieron en que el Ejecutivo no está abierto al diálogo y que los gremios deben «prepararse para el conflicto». Esta visión, impulsada por referentes de peso como Pablo y Hugo Moyano (Camioneros) y el propio Daer, se impuso sobre los sectores que aún buscan un canal de negociación.

Las discusiones giraron en torno a los principales conflictos actuales: la caída del poder adquisitivo, las dificultades para homologar acuerdos salariales que superan las pautas informales del Gobierno y los despidos en el sector público y privado. La conclusión fue unánime: la única forma de proteger a los trabajadores es con una CGT unida y firme.

El encuentro de hoy no fue el fin del camino, sino el inicio de una serie de conversaciones que se intensificarán en las próximas semanas. El objetivo es llegar al congreso de noviembre con una lista de unidad consensuada y una estrategia de acción clara, lo que permitirá a la central obrera mostrarse como un bloque monolítico frente a las políticas gubernamentales.

Por Wenceslao Alvarez de Toledo

Abogado especialista en Derecho Sindical, Laboral Individual y Colectivo. Toda una vida dedicada al Sindicato y a los Trabajadores.

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