El presidente Javier Milei presentó el proyecto de Presupuesto para 2026 con un discurso televisado que buscó diferenciarse de su retórica habitual, algo más moderado, menos soberbio quizás. Si bien reafirmó el «equilibrio fiscal innegociable», el texto de la «Ley de Leyes» y las proyecciones macroeconómicas revelan un giro en el enfoque, con incrementos en áreas sociales clave y una lectura política que muchos analistas asocian a los resultados de las recientes elecciones provinciales en las que la voluntad popular del común de la gente le ha dado un claro mensaje en su derrota.

  1. De qué consta el presupuesto y a dónde irá la plata:
    El proyecto ratifica el déficit cero como el principal objetivo de la política económica, previendo un superávit primario del 2,2% del PBI y un equilibrio financiero. Sin embargo, lo más llamativo es la asignación de recursos, que muestra un claro cambio de prioridades en comparación con el ajuste inicial.
    Aumento en partidas sociales: A diferencia de las previsiones iniciales, el 85% del presupuesto se destinará a jubilaciones, salud y educación.
    Obra pública: se prevé un aumento de recursos para obras públicas en provincias y municipios, con un incremento del 50% en promedio para partidas de infraestructura. Este punto es una concesión directa a los gobernadores.
    Reducción de subsidios: se mantiene la política de reducción de subsidios, especialmente en servicios públicos como el gas, lo que podría generar nuevos conflictos con sectores productivos y consumidores.
    Universidades Nacionales: La partida asignada a las universidades nacionales será de $4.8 billones de pesos. Las Universidades ya se han expresado al respecto considerándolo como insuficiente y llamando al reclamo de los estudiantes.
    Deuda y financiamiento: El gasto en intereses de la deuda aumentará considerablemente, y el gobierno buscará refinanciar el swap con el Banco Popular de China por U$S 5.000 millones.
  2. ¿Qué pasará con jubilaciones, discapacidad y personas vulnerables?
    Este es uno de los puntos más sensibles y donde se observa el mayor viraje. El presupuesto contempla aumentos reales por encima de la inflación proyectada, en respuesta directa a los fuertes reclamos sociales y las leyes vetadas anteriormente por el Gobierno.
    Jubilaciones y pensiones: Se proyecta un aumento del 5% real en la partida de jubilaciones y pensiones.
    Discapacidad: Los pensionados por discapacidad recibirán un aumento del 5% real, una vez finalizadas las auditorías correspondientes.
    Salud y educación: El gasto en salud aumentará un 17% real y el de educación un 8% real.
  3. La lectura política y el cambio de rumbo:
    El discurso de Milei y la estructura del presupuesto son interpretados por la mayoría del arco político y analistas como una señal de «moderación» y un intento de tender puentes. La «motosierra» no desaparece por completo, pero se aplica con una mano más suave en áreas sensibles.
    ¿Aprendió de la «paliza» electoral? El giro en el gasto en obra pública y las partidas sociales es visto como un reconocimiento tácito del impacto social del ajuste y una
    respuesta a los resultados adversos en las elecciones provinciales. Los gobernadores afines, como Cornejo, Zdero y Frigerio, fueron los primeros en respaldar el mensaje, lo que sugiere una negociación política en curso.
    Pacto fiscal encubierto: Al destinar más recursos a las provincias, Milei busca el apoyo necesario para la aprobación del presupuesto en el Congreso y evitar un escenario de parálisis legislativa. Se interpreta como un intento de establecer un «pacto fiscal» sin la formalidad de un acuerdo con todos los gobernadores.
    Un cambio de tono: La retórica presidencial se alejó de los ataques frontales y se centró en la necesidad de consensos, apelando a la idea de que «el peor ya pasó» y que el rumbo, aunque arduo, es el correcto. Esto muestra un pragmatismo político que busca fortalecer su gobernabilidad.
    En resumen, el presupuesto 2026 es un documento que, si bien mantiene la rigidez fiscal, cede en aspectos sociales y de relación con las provincias. Es una clara señal de que el gobierno de Milei ha ajustado su estrategia, buscando un equilibrio entre su dogma de «déficit cero» y la necesidad de consensos políticos para avanzar en su agenda.

Por Wenceslao Alvarez de Toledo

Abogado especialista en Derecho Sindical, Laboral Individual y Colectivo. Toda una vida dedicada al Sindicato y a los Trabajadores.

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