La Confederación General del Trabajo (CGT) retomó su ofensiva contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei y profundizó una estrategia de contactos políticos con gobernadores y legisladores de todo el arco partidario, con el objetivo de bloquear una iniciativa que, según advierte la central sindical, implica un retroceso histórico en los derechos laborales conquistados durante más de siete décadas.

En ese marco, la CGT salió al cruce del proyecto oficial, al que acusa de incluir múltiples beneficios para los grandes grupos empresarios, entre ellos la reducción de los aportes patronales, una medida que —según el diagnóstico sindical— “desfinancia el sistema de obras sociales y afecta directamente la atención sanitaria de las trabajadoras y los trabajadores”.

La advertencia sindical encuentra eco en varias provincias. En las últimas semanas, creció la preocupación entre los gobernadores, que observan en la iniciativa de la Casa Rosada una “reforma tributaria encubierta”, con impactos negativos sobre las ya tensionadas finanzas provinciales. En particular, señalan que los cambios propuestos en materia de Impuesto a las Ganancias concentran beneficios en grandes empresas, sin derrame real sobre el empleo ni la actividad local.

“Menos recursos no generan beneficios reales: generan más dificultades, menos prestaciones y un retroceso en un derecho básico”, sostuvo la CGT en un mensaje difundido a través de su cuenta oficial en la red social X. Y agregó: “No se trata de cajas ni de intereses sectoriales. Se trata de salud, derechos y dignidad”.

Agenda política y presión legislativa

La ofensiva sindical no se limita al plano discursivo. La central obrera retomará la agenda de reuniones políticas y legislativas en la previa del nuevo intento del oficialismo por llevar el proyecto al Senado, debate que el Gobierno prevé reactivar en los primeros días de febrero.

En ese camino, la CGT mantuvo encuentros con gobernadores como Ignacio Torres (Chubut), Leandro Zdero (Chaco), Axel Kicillof (Buenos Aires) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe). El objetivo es doble: aprovechar el peso político de los mandatarios sobre los senadores de sus provincias y, al mismo tiempo, construir un frente común frente a una reforma que —según el sindicalismo— perjudica tanto a los trabajadores como a las economías regionales.

Estrategia sindical: entre el rechazo total y la negociación

Para la CGT, el objetivo central sigue siendo frenar por completo la reforma laboral. En ese marco, no se descartan movilizaciones masivas ni la convocatoria a un paro general, una opción que empujan sectores gremiales más combativos.

No obstante, la conducción cegetista también evalúa un escenario de mínima: eliminar o modificar los artículos más sensibles del proyecto, en caso de que el Gobierno logre alinear a un bloque mayoritario de senadores. Como herramienta de negociación, la central presentó una contrapropuesta que plantea la creación de un régimen laboral especial para trabajadores menores de 30 años, con condiciones de contratación diferenciadas orientadas a fomentar el empleo juvenil, sin afectar el núcleo de los derechos laborales vigentes.

Las críticas de Jorge Sola: empleo, pymes y recesión

Uno de los triunviros de la CGT, Jorge Sola (Sindicato del Seguro), calificó la reforma laboral de Milei como una “experiencia de laboratorio” desconectada de la realidad productiva argentina. En declaraciones a Rosario 3, sostuvo que el proyecto “no va a generar más empleo” y que, por el contrario, vulnera derechos individuales y colectivos fundamentales.

Sola expresó su “enorme preocupación” por el deterioro del poder adquisitivo, el cierre de pequeñas y medianas empresas y el impacto de la recesión sobre el mercado laboral. Al cuestionar las estadísticas oficiales, precisó: “El neto es de 270 mil empleos perdidos, entre los puestos que se crean y los que se destruyen”.

Según el dirigente, este proceso guarda correlato con la desaparición de cerca de 20.000 pymes en el mismo período. Además, advirtió que el crecimiento en sectores puntuales como la energía no logra compensar la caída general de la actividad. En ese sentido, señaló que la inversión canalizada a través del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) apenas permitiría recuperar el 10% de los puestos de trabajo destruidos.

“El derrame del crecimiento energético no llega a zonas industriales clave como Santa Fe o el Conurbano bonaerense”, afirmó. Y agregó: “En regiones como el Gran Rosario, Villa Constitución y San Nicolás se registra un freno casi total, producto de la paralización de la obra pública y la fuerte retracción de la inversión privada”.

El Gobierno también mueve fichas en el Senado

En paralelo, el Gobierno nacional desplegó su propio operativo político para conseguir los votos necesarios que le permitan avanzar con la reforma laboral en la Cámara alta. Según trascendió, la iniciativa podría incorporar modificaciones de último momento para facilitar su aprobación.

La ahora senadora Patricia Bullrich, una de las principales impulsoras del proyecto en el Senado, encabeza las negociaciones, mientras que el ministro del Interior, Diego Santilli, iniciará esta semana una ronda de reuniones con gobernadores. Este miércoles tiene previsto un encuentro con el mandatario de Chubut y luego visitará otras nueve provincias en busca de apoyos para la reforma laboral promovida por la administración Milei.

Por Wenceslao Alvarez de Toledo

Abogado especialista en Derecho Sindical, Laboral Individual y Colectivo. Toda una vida dedicada al Sindicato y a los Trabajadores.

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