Con un dato que, si bien es elogiado por el Gobierno, genera cautela en el ámbito sindical, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó hoy que la inflación de julio de 2025 fue del 1,9%. Este número, el tercero consecutivo por debajo del 2%, consolida la tendencia a la baja de los precios, pero a la vez pone en evidencia que el camino hacia la recuperación del poder adquisitivo es aún más cuesta arriba.
La inflación de julio: Un dato bajo en un contexto de altísimos precios
El 1,9% de julio es un hito para la gestión actual, que celebra la desaceleración de los precios. Sin embargo, este dato debe ser analizado en perspectiva. La inflación acumulada desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, sumando los altos porcentajes iniciales (25,5% en diciembre, 20,6% en enero) y los porcentajes más moderados de los últimos meses, supera el 100%.
En este contexto, la moderación de julio es una buena noticia en términos de contención, pero no de recuperación. No sirve para recuperar el terreno salarial perdido de forma abrupta a fines de 2023 y principios de 2024.
La brecha salarial: un abismo que no se cierra
La lucha de los sindicatos en cada negociación paritaria ha sido titánica. Mientras la inflación acumulada se dispara por encima del 100%, los aumentos salariales logrados en los principales gremios se han mantenido rezagados, con incrementos promedio que en el mejor de los casos rondaron entre el 70% y 90% en el mismo período.
El dato de julio, aunque bajo, no revierte esta tendencia. La brecha entre el costo de vida y los ingresos de los trabajadores sigue siendo un abismo, y la pérdida del poder de compra se hace cada vez más tangible en los hogares. Sectores como «Recreación y cultura» (4,8%) y «Restaurantes y hoteles» (2,8%) fueron los que más subieron en el mes, lo que muestra cómo los gastos que no son esenciales se vuelven cada vez más inalcanzables.
Análisis final y el desafío para el movimiento obrero
El 1,9% de inflación en julio es un dato que, políticamente, el Gobierno utilizará como bandera de su éxito. Sin embargo, para los sindicatos y el movimiento obrero, es una cifra que refuerza la urgencia de su reclamo. La batalla no es contra el aumento mensual, sino contra el monstruo de la inflación acumulada que ya se comió gran parte del salario.
El desafío de los gremios en las próximas paritarias no es menor: no solo deberán negociar
incrementos por encima de la inflación esperada, sino que también tendrán que exigir una
suma fija de recomposición que sirva como «puente» para recuperar parte de lo perdido. De no ser así, la desaceleración de los precios solo servirá para que el salario se congele en su valor actual, sin ninguna posibilidad de recuperar el poder adquisitivo que se evaporó durante los primeros meses del año. La paz social dependerá de la capacidad de los trabajadores para recuperar el terreno perdido.

Por Wenceslao Alvarez de Toledo

Abogado especialista en Derecho Sindical, Laboral Individual y Colectivo. Toda una vida dedicada al Sindicato y a los Trabajadores.

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