El conflicto que enfrenta a los trabajadores del neumático con las principales empresas del sector—Bridgestone, Pirelli y Fate— se ha agudizado con el rechazo del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA) a la última propuesta salarial. La medida, que según fuentes empresariales podría derivar en sanciones y hasta despidos, revive la tensión en una industria que ya enfrenta problemas de competitividad y una creciente ola de importaciones.
El núcleo del conflicto: demanda salarial y «rebaja de sueldos»
La dirigencia del SUTNA, encabezada por Alejandro Crespo, sostiene que la oferta salarial de las patronales no solo es insuficiente, sino que representa una «rebaja de sueldos» al no compensar el poder adquisitivo perdido frente a la inflación. Aunque los detalles precisos de la última oferta varían según las fuentes, se habla de un incremento del 6,7% en junio y un 4% en septiembre, cifras que el sindicato considera irrisorias.
En un comunicado, el SUTNA denunció que el conflicto no solo se centra en la paritaria actual, sino que las empresas buscan sentar un precedente para la ronda de negociaciones 2025/2026 con condiciones que califican de «injustas y denigrantes». El sindicato ha convocado a un paro general de 24 horas, acompañado de una movilización a la Secretaría de Trabajo para visibilizar su reclamo y rechazar lo que consideran «ataques» contra el movimiento obrero.
La postura de las empresas: crisis y despidos
Por su parte, las empresas del sector—Fate, de capitales nacionales, y las multinacionales Bridgestone y Pirelli—alertan sobre la crítica situación de la industria. Argumentan que el aumento de costos operativos, la caída de la demanda interna y la pérdida de mercados de exportación las han colocado al borde de la crisis.
Fuentes cercanas a las compañías señalan que las importaciones de neumáticos, a precios mucho más bajos que los productos locales, han inundado el mercado, afectando su rentabilidad y la continuidad de los puestos de trabajo. Bridgestone, por ejemplo, ya había solicitado un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) en 2024, alegando que los conflictos gremiales de 2022 habían reducido drásticamente sus exportaciones.
Las empresas han advertido que aplicarán sanciones a quienes se adhieran al paro, una medida que el sindicato interpreta como una «avanzada antisindical» y que ha motivado la denuncia de despidos y «aprietes» en la planta de Pirelli en Merlo.
Un conflicto que se repite
Este enfrentamiento no es nuevo para el sector. Los paros y movilizaciones se han convertido en una constante en las negociaciones de los últimos años. En el pasado, el SUTNA consiguió aumentos salariales significativos y un bono de fin de año, en ocasiones con la intervención del gobierno y el apoyo de figuras políticas como Sergio Massa.
Sin embargo, en el contexto actual de ajuste y apertura económica, el conflicto toma un nuevo cariz. Mientras el SUTNA insiste en la defensa del salario y las condiciones laborales, las empresas sostienen que las medidas de fuerza ponen en riesgo la viabilidad de la industria y la continuidad de sus operaciones en el país.
El desenlace de esta escalada es incierto, y todas las miradas están puestas en las negociaciones en curso y en la capacidad de las partes para encontrar una solución que evite el cierre de plantas y la pérdida masiva de empleos.

Por Wenceslao Alvarez de Toledo

Abogado especialista en Derecho Sindical, Laboral Individual y Colectivo. Toda una vida dedicada al Sindicato y a los Trabajadores.

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