Las elecciones en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) de la provincia de Buenos Aires se presentan como un hito histórico, marcando el fin de una era. Tras 41 años de liderazgo, Rodolfo Daer, una de las figuras más emblemáticas del sindicalismo argentino, dejará la secretaría general. La noticia no solo conmueve al gremio, sino que genera un clima de expectativa y tensión, con la oposición buscando capitalizar el momento con una lista de unidad sin precedentes.
El Legado de Daer y un Gremio en Plena Transición
Rodolfo Daer, hermano del actual co-secretario general de la CGT, Héctor Daer, ha sido el líder indiscutible del STIA de Capital y GBA desde 1984. Su gestión, caracterizada por una férrea conducción, ha sido objeto de críticas y defensas a lo largo de las décadas. Si bien el oficialismo, bajo la «Lista Verde», ha logrado mantener la hegemonía en los comicios, en los últimos años la oposición ha denunciado irregularidades en el padrón, alta abstención y una falta de renovación de cuadros.
La salida de Daer no es solo el retiro de un dirigente histórico, sino que abre un interrogante sobre el futuro del sindicato. Los desafíos que enfrenta el sector de la alimentación son enormes: desde la pérdida del poder adquisitivo en las paritarias hasta los conflictos en grandes plantas como Mondelez y Molinos Río de la Plata, que han derivado en movilizaciones y paros escalonados. La nueva conducción deberá enfrentar un contexto de ajuste económico y presiones patronales crecientes.
La Oposición se Unifica y Apuesta al «Frente Único»
El principal factor de novedad en este proceso electoral es la conformación de una lista de unidad opositora, algo que no se había logrado en comicios anteriores. Históricamente, las agrupaciones críticas a la conducción de Daer, como la Agrupación Bordó o la Lista Unidad, se presentaron divididas, lo que facilitó la reelección del oficialismo. En las elecciones de 2021, a pesar de las denuncias de fraude, la «Lista Verde» retuvo la conducción, pero el rechazo se hizo evidente con un importante porcentaje de votos opositores y una alta abstención.
Fuentes gremiales consultadas por nuestro medio confirman que la estrategia de las agrupaciones opositoras ha cambiado radicalmente. Ante la inminente salida de Daer, han comprendido que la única manera de disputar el poder es a través de un «frente único» que aglutine a las distintas vertientes de la disidencia. El objetivo es presentar una alternativa fuerte que recoja el descontento de las bases y ofrezca un programa de lucha más combativo frente a la crisis. La campaña se centrará en la transparencia, la democratización del sindicato y la defensa intransigente del salario y las condiciones laborales.
¿El Fin de una Dinastía y el Comienzo de una Nueva Etapa?
La decisión de Daer de no buscar un nuevo mandato marca el final de una de las gestiones más largas en la historia del sindicalismo argentino. Aún no se ha definido quién será su sucesor dentro de la «Lista Verde», aunque se espera que la conducción saliente impulse a un candidato de su riñón para asegurar la continuidad.
Las elecciones del STIA, con la partida de Daer y la histórica unidad de la oposición, serán un termómetro clave para medir el ánimo de los trabajadores de la alimentación y el impacto de los nuevos vientos políticos y económicos en el movimiento obrero. El resultado no solo definirá la conducción del sindicato, sino que podría sentar un precedente sobre la capacidad de la oposición de renovar el liderazgo en gremios con conducciones históricas. El desafío está planteado y las urnas definirán si se abre una nueva etapa o si la transición se da con la continuidad de los mismos actores.
