Desde la asunción de Javier Milei a la presidencia, el mercado laboral argentino, particularmente el empleo formal o «en blanco», ha experimentado un deterioro significativo, marcado por la destrucción de puestos de trabajo y un preocupante aumento de la informalidad. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y diversos informes de consultoras privadas pintan un escenario que dista de los discursos optimistas del gobierno.
La Desocupación en Ascenso: INDEC lo Confirma
El primer trimestre de 2025 ha sido un reflejo contundente de esta tendencia. Según el INDEC, la tasa de desocupación escaló al 7,9%, el nivel más alto registrado desde el inicio de la gestión de Milei. Esta cifra representa un incremento preocupante si se compara con el 5,7% del cuarto trimestre de 2023, período previo a la asunción presidencial. En términos absolutos, se estima que cerca de 315.000 personas se sumaron a las filas de los desempleados durante este período.
Pérdida de Puestos de Trabajo Formales: Una Hemorragia Constante
La destrucción de empleo registrado es una de las aristas más críticas. Las estadísticas oficiales y de consultoras varían ligeramente en las cifras, pero la tendencia es inequívoca:
● Algunos informes señalan una pérdida total de 173.563 puestos de trabajo formales desde el inicio de la presidencia de Milei.
● Otros datos, provenientes de la Secretaría de Trabajo, hablan de 182.000 empleos registrados menos en el mismo período, con una caída de 10.100 empleos en el sector público y un crecimiento de 14.000 en el privado durante febrero de 2025, pero con un saldo negativo acumulado.
● El Centro de Economía Pública Argentina (CEPA), basándose en datos oficiales, indica que se destruyeron 115.353 puestos de trabajo registrados en el sector privado hasta marzo de 2025.
● En un panorama más amplio, se estima que el empleo formal en Argentina perdió 236.700 puestos en el último año y medio.
Estos números evidencian una contracción sostenida en la oferta de trabajo formal, desmintiendo cualquier noción de «récord de puestos de trabajo» que haya podido difundir el Poder Ejecutivo.
La Sombra de la Informalidad: Un Refugio Precario
Paralelamente a la caída del empleo formal, la informalidad se erige como una preocupante alternativa. El INDEC reportó que el 42% de la población ocupada se encontraba en situación de informalidad durante el primer trimestre de 2025. Esto significa que un 36,3% de los asalariados carecen de descuentos jubilatorios, operando en la precariedad y sin los beneficios de la seguridad social. Cifras alarmantes sugieren que ya hay más de 8 millones de trabajadores «en negro» en el país.
El aumento de «monotributistas», a menudo una forma precaria de relación laboral, también es un indicador del corrimiento hacia la informalidad, con incrementos significativos que reflejan la precarización y la necesidad de autoempleo ante la falta de opciones registradas.
Sectores Castigados: La Obra Pública en el Eje de la Tormenta
El análisis sectorial revela que la construcción ha sido el rubro más golpeado por las políticas de ajuste, especialmente por la paralización de la obra pública. Este sector registra la pérdida de 61.956 puestos de trabajo, lo que representa una caída del 2,6% en la cantidad de trabajadores. La industria también sufrió un impacto significativo, con la pérdida de 31.301 empleos.
En contraste, solo tres sectores lograron generar empleo: comercio, agricultura y pesca, aunque el aporte positivo de estos segmentos apenas compensa la mitad del total de empleos destruidos.
Salarios y Discurso Oficial: Una Brecha Alarmante
La situación se agrava con la pérdida del poder adquisitivo. Aunque hubo informes previos que indicaban un aumento salarial, los datos más recientes de la Secretaría de Trabajo contradicen al INDEC, señalando una caída del 2,5% real en los salarios del sector privado en marzo de 2025.
La brecha entre el discurso oficial, que habla de una recuperación del mercado laboral y un «récord de puestos de trabajo», y las frías estadísticas del propio Estado es cada vez más notoria. Este contraste genera un clima de incertidumbre y preocupación entre los trabajadores y los actores del ámbito sindical y laboral.
En conclusión, la evolución del empleo en blanco en Argentina desde el inicio de la presidencia de Javier Milei presenta un panorama de contracción y precarización. Los números y estadísticas oficiales y de consultoras arrojan luz sobre una realidad que exige un análisis crítico y una atención urgente por parte de las autoridades, en un contexto donde el futuro laboral de miles de argentinos se encuentra en vilo.
