En un escenario global marcado por la inestabilidad laboral y la precarización, Argentina emerge como un modelo de diálogo social tripartito, una característica que ha sido fuertemente elogiada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Sara Luna Camacho, directora de la OIT en Argentina, destacó el compromiso del país en la búsqueda de consensos entre el gobierno, los empleadores y los trabajadores, especialmente en el crucial combate contra la informalidad laboral.
La relevancia de este enfoque fue subrayada en el marco de la conmemoración del décimo
aniversario de la Recomendación 204 de la OIT, un instrumento clave destinado a facilitar la transición de la economía informal a la formal. Este hito no solo celebra una década de
esfuerzos, sino que también impulsa la continuidad de políticas públicas que aborden la
problemática del empleo no registrado.
La Lucha contra la Informalidad: Un Desafío Urgente
La informalidad laboral sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes en Argentina, afectando a un alarmante 47% de la fuerza laboral. Esta cifra, que se agrava entre mujeres y jóvenes, representa aproximadamente 9 millones de trabajadores sin protección social, estabilidad ni derechos básicos. «Es preocupante ver a jóvenes que ya no creen posible acceder a derechos laborales», señaló Hugo Godoy, Secretario General de la CTA Autónoma, durante un reciente evento que reunió a líderes sindicales.
En este contexto, la unidad y la resistencia del movimiento obrero se tornan fundamentales. Organizaciones como la CGT, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores (CTA-T) han reafirmado su compromiso con la justicia laboral y el fortalecimiento del diálogo social como herramienta indispensable para revertir esta situación. «La economía informal no puede ser una alternativa permanente», enfatizó Guillermo Zuccotti, de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CGT, durante el VIII Seminario sobre Economía Informal organizado por la OIT en abril de 2025.
Consensos y Tensiones en el Panorama Laboral
El diálogo tripartito ha sido un eje central en encuentros recientes. En el mencionado seminario de la OIT, representantes del gobierno, la CGT y la Unión Industrial Argentina (UIA) coincidieron en la necesidad imperiosa de impulsar este tipo de conversaciones para frenar el avance de la informalidad. Sin embargo, el camino no está exento de tensiones.
Recientemente, la Justicia argentina dio un fuerte respaldo a las centrales sindicales al
suspender un decreto que limitaba el derecho a huelga, una victoria celebrada por la CTA que refuerza la capacidad de los trabajadores para defender sus derechos. Este tipo de acciones legales demuestran la complejidad del panorama laboral y la necesidad de un diálogo genuino que no solo dependa de la voluntad política del momento.
Líderes como Ricardo Peidro, Secretario Adjunto de la CTA Autónoma, han denunciado que «en el sector privado, los gobiernos y empleadores presentan la informalidad como si fuera libertad. Pero en realidad es un fraude laboral». Adolfo Aguirre, por su parte, destacó que el trabajo de las organizaciones sindicales «fortalece la justicia social, promueve el trabajo decente y contribuye a reducir las brechas de desigualdad laboral en contextos altamente desprotegidos».
Argentina, con su rica historia de luchas y conquistas sindicales, continúa posicionándose como un ejemplo de resistencia y organización en la defensa de los derechos laborales, con el respaldo y la mirada atenta de la OIT en este camino hacia un trabajo decente y digno para todos.
