El titular de la CTA y diputado nacional vincula la propuesta de “Banco de Horas” y “Convenio de Empresa” con la “Década Infame”
Las declaraciones del diputado nacional y secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Hugo Yasky, elevan la tensión en el debate por la reforma laboral que impulsa el Gobierno. Yasky no solo rechazó la propuesta, sino que la catalogó como un intento de «llevar al movimiento obrero a la situación de 1930», buscando una «indefensión absoluta de los trabajadores» frente a los empleadores.
La crítica del sindicalista se dirige a los pilares de la reforma, ya esbozados por asesores como Julián De Diego: la prevalencia del convenio de empresa, el banco de horas y la flexibilización de los despidos.
La Tríada de la Precarización
Yasky es contundente al analizar los efectos de las modificaciones propuestas, vinculándolas directamente a la era previa a las grandes conquistas laborales del siglo XX.
- Liquidación de los Convenios Colectivos Nacionales
El punto más sensible es la intención de que el convenio colectivo de empresa pueda negociar condiciones inferiores a las del convenio de actividad. Para Yasky, esto es un intento de liquidar los CCT nacionales que rigen para millones de trabajadores.
«Estamos hablando de un intento de liquidar los convenios colectivos nacionales y someter a los trabajadores», afirmó Yasky.
La negociación por rama de actividad garantiza un piso de derechos igualitario. Al darle primacía a la negociación por empresa, se fragmenta la capacidad de fuerza del sindicato grande y se obliga al trabajador a negociar en un plano de mayor debilidad individual frente al poder corporativo. - El Banco de Horas y la Disposición Empresarial del Tiempo
Respecto al Banco de Horas —que permite compensar el trabajo extra con días libres en vez de pago inmediato con recargo—, Yasky lo considera una medida «absolutamente retrógrada» que concede a la empresa la capacidad de disponer libremente de los tiempos del trabajador.
«Es un estatus en el cual la empresa puede disponer de los tiempos del trabajador de acuerdo a sus necesidades, un día trabaja 14 horas, otro día trabaja cinco. Es algo absolutamente retrógrado», sostuvo el dirigente.
Esta visión choca de frente con el concepto de jornada laboral limitada y regulada, pilar del derecho del trabajo, y es visto como un mecanismo para «precarizar el empleo». - La Inconstitucionalidad y el Retroceso Histórico
Yasky advirtió que el proyecto ignora el principio constitucional de progresividad de las leyes laborales (Artículo 75 de la Constitución Nacional) y el piso de derechos del Artículo 14 bis. Según el diputado, las reformas, al eliminar conquistas históricas, no solo son regresivas sino que probablemente serían declaradas inconstitucionales por la Justicia, al igual que ocurrió con el capítulo laboral del fallido DNU 70/2023.
El uso de términos como «Década Infame» o «volver a 1930» busca contextualizar la propuesta gubernamental no como una «modernización», sino como una vuelta al estado de indefensión del trabajador de principios del siglo XX, antes del peronismo y la consolidación de los derechos sociales.
La Respuesta Sindical
Las declaraciones de Yasky reflejan la postura de confrontación de las centrales sindicales minoritarias (CTA) y sirven de presión interna sobre la CGT para endurecer su posición. El gremialismo legislativo ha adelantado que hay «unanimidad en no solamente rechazar esto sino ir a discutir en serio los cambios que hacen falta», como el trabajo en plataformas y el teletrabajo.
Sin embargo, el Ejecutivo, respaldado por el empresariado, parece decidido a avanzar en el Congreso. La batalla por la reforma laboral está configurada como una disputa de modelos, donde el Gobierno busca la flexibilidad total y el sindicalismo se atrinchera en la defensa de los derechos históricos.
