La industria metalúrgica en Argentina cerró diciembre de 2025 con una contracción de 7,1% en su actividad productiva respecto al mismo mes del año anterior, consolidando un escenario de estancamiento que arrastra al sector hacia niveles de operación comparables con los más críticos de la pandemia de COVID-19. Esta magnitud de caída fue relevada en el último Informe Mensual de Actividad elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
Desempeño general: caída estructural y contexto de largo plazo
El dato de diciembre representa un retroceso de 1,3 puntos porcentuales respecto de noviembre de 2025, evidencia de una tendencia declinante que no logra revertir ni siquiera la moderada recuperación interanual observada en algunos meses del año. En el balance general del año, la industria metalúrgica acumuló una caída de 0,9% en 2025 con respecto a 2024, el cual ya había sido un año de contracción significativa (-12,1%). En términos absolutos, el nivel de actividad se mantiene casi 20 puntos por debajo de sus máximos recientes, lo que refleja la magnitud del ajuste productivo que enfrenta el sector.
Una capacidad instalada en mínimos
Uno de los indicadores más preocupantes es el nivel de utilización de la capacidad instalada (UCI), que retrocedió a 44%, un nivel comparable con el observado entre marzo y junio de 2020, durante la fase más aguda de la pandemia. Esto coloca a la metalurgia entre los sectores con menor aprovechamiento de recursos productivos en la industria manufacturera nacional y alerta sobre la profundidad de la recesión operativa en el sector.
Informes complementarios de asociaciones industriales regionales también confirman que los niveles de capacidad instalada se han mantenido persistentemente bajos durante 2025, con promedios en torno a 45% o inferiores a registros previos de actividad manufacturera, lo que sugiere que la tendencia negativa no es un fenómeno aislado de diciembre sino una condición estructural.
Rubros más afectados y brechas sectoriales
Al desagregar los datos por subsectores productivos, la contracción se observó de forma generalizada:
- Fundición de metales: -19,8% interanual
- Maquinaria agrícola: -8,5%
- Equipo eléctrico: -7,1%
- Autopartes: -5,8%
- Bienes de capital: -5,4%
La única área con evolución positiva fue carrocerías y remolques, que mostró un incremento marginal (1,5%). Estos datos dan cuenta de una debilidad transversal que no encuentra soporte en la demanda interna ni en la reactivación externa.
Impactos macroeconómicos y comercio exterior
En materia de comercio exterior, la presión importadora se agrava: las importaciones de productos metalúrgicos crecieron 18,9% en términos interanuales, mientras que las exportaciones registraron una caída de 10,4%, profundizando el déficit comercial sectorial e intensificando la sustitución de producción local por bienes importados.
Este desequilibrio se produce en un contexto global donde la recuperación económica ha sido asimétrica y donde la competitividad de la industria nacional enfrenta barreras estructurales, tales como altos costos de financiamiento, tasas de interés elevadas y demanda interna deprimida.
Situación laboral y regional
El empleo en la industria metalúrgica mostró una disminución interanual de 2,5%, aunque la variación mensual fue neutra, lo que sugiere rigidez laboral en un entorno productivo que no genera nuevas oportunidades de trabajo.
A nivel territorial, todos los principales distritos industriales del país registraron retrocesos en diciembre:
- Provincia de Buenos Aires: -9,2%
- Córdoba: -8,6%
- Santa Fe: -7,3%
- Mendoza: -2%
- Entre Ríos: -1,6%
Estos números evidencian que la contracción es generalizada y no responde a fenómenos sectoriales aislados.
Contexto económico más amplio
La caída en la metalurgia se inscribe en la desaceleración de algunos indicadores industriales más amplios. Según datos del Indec, el uso de la capacidad instalada promedio en la industria manufacturera fue de aproximadamente 55% en enero de 2025, aunque con sectores específicos como el metalúrgico muy por debajo de ese promedio. Esto indica disparidades internas entre ramas productivas y subraya la debilidad relativa de la metalurgia en el núcleo del aparato manufacturero argentino.
Opiniones sectoriales y propuestas
Desde ADIMRA, su presidente Elio Del Re señaló que el cierre de 2025 “refleja un retroceso incluso en comparación con un año ya muy regresivo como fue 2024”, y remarcó la necesidad de una política industrial integral para enfrentar los desafíos estructurales del sector. Además, advirtió que el crecimiento de importaciones a tasas de más del 70% interanual impacta directamente sobre la producción nacional en un contexto de consumo interno debilitado.
