El contundente triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas y la inminente presentación de la Reforma Laboral al Congreso Nacional han provocado un notorio cambio de ánimo en el mercado de trabajo, según coinciden consultoras y expertos en recursos humanos. Tras semanas de cautela y proyectos «en stand by», los empresarios han «descongelado» sus planes, llevando una «luz amarilla» a la demanda de personal, es decir con precaución.
Este repunte progresivo, observado inmediatamente después de los comicios, se debe a la búsqueda de previsibilidad y la expectativa por la desregulación económica que impulsa el Gobierno.
La expectativa no es uniforme, sino que se concentra en rubros específicos que responden rápidamente a las nuevas expectativas económicas y a necesidades estructurales.
EXPECTATIVA 2026: EL IMPACTO DE LA REFORMA EN EL EMPLEO FORMAL
Los meses de noviembre y diciembre son vistos como un período de transición, en el que las decisiones estratégicas postergadas se empiezan a tomar. La aceleración real en la generación de nuevos puestos de trabajo registrados se proyecta para el primer trimestre de 2026, específicamente a partir de febrero o marzo.
El factor clave para este impulso será la posible aprobación de la modernización laboral en sesiones extraordinarias y el ingreso de inversiones extranjeras a lo largo del próximo año.
La nueva fase de la política económica gubernamental ha puesto como prioridad la generación de empleo registrado. El espíritu de la Reforma Laboral es reducir las cargas patronales, las multas e indemnizaciones (buscando poner fin a la «industria del juicio»), y en general, disminuir los costos de tener personal en blanco.
- El Diagnóstico: Cabe recordar que los datos de empleo de la gestión actual (noviembre 2023 – agosto 2025) mostraron la pérdida de 276.624 puestos de trabajo registrados en unidades productivas del sector privado, y una baja en la cantidad de empleadores, producto de la devaluación inicial y el consumo deprimido.
- La Promesa: La esperanza del oficialismo y de las cámaras empresariales es que, al «eliminar el riesgo de contratar» mediante la reforma, las empresas comiencen a generar puestos de trabajo genuinos tan pronto como se concrete un eventual repunte de la economía.
La CGT, aunque negociando los puntos más sensibles de la reforma (como la limitación a las cuotas solidarias), observa de cerca cómo la posibilidad de estos cambios ya está impactando las decisiones empresariales. El pulso del empleo se convierte, así, en un termómetro directo del clima económico y la confianza de los inversores.
