La Secretaría de Trabajo, dependiente del Ministerio de Capital Humano, homologó el acuerdo paritario de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros (CCT 40/89), el cual regirá por el período de septiembre de 2025 a febrero de 2026. Este entendimiento, liderado por la familia Moyano, no solo confirma nuevas escalas salariales, sino que establece una estrategia de negociación dual que podría replicarse en otros gremios: incrementos base muy moderados, acompañados por sumas fijas extraordinarias de gran volumen.
El acuerdo finalizado entre la cúpula de Camioneros y las cámaras empresariales del sector (FADEEAC y FAETyL) consolida un aumento total de alrededor del 6,3% a 6,5% distribuido en seis tramos mensuales que promedian el 1% no acumulativo.
El Detalle Fino: Porcentajes «Bajos» y Compensaciones Clave
La distribución de los aumentos remunerativos quedó escalonada de la siguiente manera: 1,2% en septiembre, 1,1% en octubre, y luego 1% mensual para noviembre, diciembre, enero de 2026 y febrero de 2026.
Sin embargo, el verdadero foco de la negociación gremial no estuvo en el porcentaje del básico, sino en las sumas complementarias:

  1. Bono Inmediato: Se acordó una suma fija no remunerativa de $25.000 pesos a abonarse en septiembre, de la cual $22.000 pesos se incorporarán al salario básico a partir de octubre.
  2. Asignación Extraordinaria Millonaria: El hito del acuerdo es el pacto por una asignación extraordinaria total de $840.000 pesos, a liquidarse en cuatro cuotas mensuales y consecutivas de $210.000 pesos cada una, a partir del mes de enero de 2026.
    La Muñeca Sindical frente al «Techo» Oficial
    El acuerdo de Camioneros debe leerse bajo el prisma de la tensión política entre el Gobierno y las centrales obreras. La administración libertaria ha manifestado una postura firme de «poner un techo» a las paritarias, buscando que los aumentos de sueldos no superen el 1% al 2% mensual para no convalidar o impulsar la inercia inflacionaria.
    En este contexto, la Federación de Camioneros, un gremio históricamente duro en la negociación, eligió una vía de aparente «contención» al aceptar porcentajes de suba en el básico que se alinean con la meta oficial.
    El Análisis Político-Laboral es claro:
    ● Guiño al Gobierno: Al mantener el incremento remunerativo bajo y escalonado (1% promedio), Camioneros facilitó la homologación por parte de Trabajo, evitando el conflicto
    que sufrieron otros gremios de peso como la UOM y Empleados de Comercio en acuerdos anteriores, donde la homologación fue demorada o cuestionada por superar el «techo».
    ● Alivio al Trabajador: La inclusión del bono de $840.000, si bien es no remunerativo inicialmente, ofrece un alivio económico sustancial e inmediato a los trabajadores, lo que es vital en el actual contexto de pérdida de poder adquisitivo. Es una herramienta efectiva para mejorar el salario de bolsillo sin que el costo laboral impacte de lleno en los índices inflacionarios oficiales o en el cálculo de cargas sociales (tanto para el empresario como para el trabajador).
    En definitiva, la paritaria de Camioneros se convierte en un modelo de «negociación pragmática» en tiempos de ajuste: una estrategia sindical que prioriza las sumas fijas no remunerativas para garantizar la paz social y obtener un ingreso significativo para sus afiliados, mientras que políticamente le ofrece al Gobierno la posibilidad de mostrar que su política de contención salarial está dando resultados. El debate sobre la pérdida de masa salarial remunerativa versus el alivio de las sumas fijas seguirá marcando la agenda de las futuras paritarias.

Por Wenceslao Alvarez de Toledo

Abogado especialista en Derecho Sindical, Laboral Individual y Colectivo. Toda una vida dedicada al Sindicato y a los Trabajadores.

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