El Hospital Naval “Pedro Mallo” se convirtió en el epicentro de un conflicto laboral de alta tensión. El gremio de la Sanidad (ATSA) convocó a un paro de 24 horas y movilizaciones este jueves en rechazo a la decisión de la Armada Argentina de disolver el convenio con la Fundación de Sanidad Naval (FUSANA), lo que pone en riesgo la continuidad laboral de más de 500 trabajadores.
La medida de fuerza, que afectó el normal funcionamiento del centro de salud, fue la respuesta a la incertidumbre que se generó entre el personal, que incluye médicos, enfermeros y personal técnico. Según las denuncias sindicales, la finalización del convenio con FUSANA, que lleva 34 años de vigencia, implicaría la no renovación de contratos y un despido masivo a partir del 31 de diciembre.
Cifras en conflicto y la voz de los gremios
Mientras que el gremio ATSA denunció la posible cesantía de unos 500 trabajadores, otras fuentes hablan de hasta 560 puestos de trabajo en peligro. La preocupación de los sindicatos, que en algunos casos se unen a ATE, es que la desvinculación de este personal no venga acompañada de una solución o de la absorción de los empleados por parte de la Armada, lo que dejaría a cientos de familias sin sustento y con un futuro incierto en cuanto a indemnizaciones.
El delegado gremial de ATSA, Marcelo Rojas, afirmó que «la motosierra llega al Hospital Naval», en una clara referencia a la política de ajuste del gobierno nacional. Los gremios exigen al gobierno garantías concretas respecto a la continuidad laboral y las condiciones de trabajo para todo el personal. Su postura es firme: «Sin trabajo, no hay hospital. La salud no se cierra, se defiende», señalaron en un comunicado.
La versión oficial: «El hospital no se cierra»
Ante la escalada del conflicto, fuentes cercanas a la conducción de la Armada salieron a desmentir los rumores de un posible cierre o privatización de la institución. «El Hospital Naval no se cierra, ni se privatiza», aseguraron a un medio nacional, destacando que el centro de salud se encuentra en «proceso de mejora de infraestructura, servicios e incorporación de personal».
Sin embargo, la explicación de la Armada no disipa la incertidumbre sobre el futuro de los trabajadores contratados por FUSANA. La finalización del convenio y la posterior licitación para tercerizar en una empresa privada las tareas que realiza la fundación es el principal motivo de la alarma sindical. Los gremios interpretan esta decisión como un paso hacia la precarización laboral y la destrucción de fuentes de empleo.
El conflicto, que suma un nuevo foco de tensión a la situación laboral en el sector público, promete continuar. Los trabajadores permanecen en estado de alerta y movilización, a la espera de una respuesta que garantice sus puestos de trabajo y el correcto funcionamiento de una institución clave para la salud pública.
