El presidente del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal (CPACF) salió al cruce de las críticas contra la Justicia del Trabajo, denunciando que se basan en «datos parciales o lisa y llanamente falsos» y reafirmando el rol esencial de los tribunales especializados para equilibrar la desigualdad en las relaciones laborales.
En medio del encendido debate sobre la reforma laboral y las críticas del Poder Ejecutivo a la Justicia del Trabajo, una voz autorizada del mundo jurídico ha salido en defensa del fuero y a desmentir uno de los argumentos más recurrentes: la supuesta existencia de una «industria del juicio». Ricardo Gil Lavedra, exjuez y actual presidente del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal (CPACF), ha presentado datos contundentes para desarmar esta idea, que, según él, estigmatiza a los abogados laboralistas y desvía la atención de los problemas estructurales del mercado.
En un comunicado institucional, Gil Lavedra cuestionó las afirmaciones que responsabilizan a la litigiosidad laboral por la caída del empleo, señalando que se basan en un «marcado desconocimiento del mercado laboral» y que los datos disponibles no respaldan tal incremento.
El mito desarmado: los datos que nadie quiere ver. El CPACF, bajo el liderazgo de Gil Lavedra, ha aportado cifras que desafían la narrativa de la «industria del juicio»:
● Litigiosidad estable, no desbordada: Contrario a lo que se afirma, los datos relevados por el Colegio muestran que la cantidad de causas iniciadas en la Justicia Nacional del Trabajo entre 2014 y 2023 se ha mantenido en rangos constantes. Esta estabilidad se produce incluso en contextos de crisis económica, con una marcada caída del empleo, un aumento del subempleo y una mayor informalidad, lo que desmiente la idea de un crecimiento exponencial y fraudulento de los juicios.
● La justicia laboral protege, no extorsiona: El presidente del CPACF enfatizó que la litigiosidad es una consecuencia de la falta de cumplimiento de los derechos laborales por parte de algunos empleadores, no una causa de los problemas económicos. Atribuir los males del empleo a la defensa judicial de los trabajadores es, en palabras de Gil Lavedra, «profundamente regresivo» y «desvía la atención de las verdaderas carencias estructurales».
En defensa del fuero laboral: la clave para el equilibrio
Más allá de los datos, Gil Lavedra se adentró en la defensa conceptual de la Justicia del Trabajo. Sus argumentos se centran en la misión esencial que cumple este fuero especializado, que no es otra que la de proteger al eslabón más débil de la relación laboral.
● Garantía de tutela efectiva: Gil Lavedra subrayó que el Derecho del Trabajo y sus tribunales fueron creados por el legislador «precisamente para equilibrar esa disparidad y proteger tanto al trabajador como al empleador dentro del estado de derecho». El fuero
laboral actúa como una garantía de tutela efectiva de los derechos en un contexto de relación de dependencia que es, por naturaleza, desigual.
● Responsabilidad de las autoridades: El jurista también puso el foco en la responsabilidad política. En lugar de culpar a los abogados y jueces, afirmó que la agilidad procesal y la accesibilidad de la justicia dependen de las «autoridades políticas que tienen las potestades de dictar las normas necesarias» y, fundamentalmente, de cubrir las vacantes que existen en el Poder Judicial.
Las declaraciones de Gil Lavedra cobran especial relevancia en un momento de fuerte embate contra los derechos laborales y el sistema judicial que los protege. Su postura, respaldada por la institución que preside, busca reinstalar el debate en el terreno de los hechos y la defensa de los principios constitucionales, alejándolo de los eslóganes y las generalizaciones sin fundamento.
