El mercado laboral argentino se encuentra en unescenario de profunda fragilidad, marcado por el estancamiento del empleo formal y la persistencia, y en algunos segmentos, el avance, de la informalidad. Los últimos datos disponibles confirman una tendencia preocupante que impacta directamente en la calidad de vida de millones de argentinos.
EMPLEO REGISTRADO
Una Estabilización Anémica Tras Meses de CaídaSegún informes recientes de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social del Ministeriode Capital Humano, con datos actualizados hasta abril de 2025, el empleo asalariadoregistrado en el sector privado muestra un comportamiento relativamente estable desdemediados de 2024. Sin embargo, esta «estabilización» se produce después de atravesar unafase contractiva que se extendió por once meses, durante la cual se perdieron más de 115.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado desde que asumió el actual gobierno,hasta marzo de 2025, según datos del Centro de Economía Pública Argentina (CEPA) en basea cifras oficiales. En los últimos dos meses con datos disponibles (marzo y abril de 2025), el empleo registrado privado presenta variaciones alternas, generalmente de magnitud moderada, lo que indica más una meseta que un repunte significativo. Sectores como la Construcción (-0,8% en marzo), la industria manufacturera (-0,4%), la Agricultura y Ganadería (-0,7%), la Pesca (-2,4%) y Minas y Canteras (-1,2%) fueron los que mostraron mayores contracciones intermensuales en marzo de 2025. Si bien en febrero de 2025 hubo una ligera recuperación de unos 13.991 puestos de trabajo, esta cifra es insuficiente para revertir la tendencia negativa acumulada. La realidad es que, en términos proporcionales, sectores vitales como el Comercio (20% del empleo privado) y la Industria (18,6%) han visto una sangría de puestos, siendo la Industria el segundo sector más afectado después de la Construcción, con una pérdida de 31.301 puestos en los últimos 15 meses.
La Sombra del «Empleo en Negro»
Según datos del INDEC correspondientes al cuarto trimestre de 2024, el 42% de los trabajadores argentinos se encuentra bajo condiciones de informalidad, es decir, sin registración, sin acceso a la seguridad social, ni a los derechos laborales básicos. Esto implica que, de una población trabajadora de aproximadamente 21,5 millones de personas, unos 9 millones carecen de derechos laborales plenos. Este flagelo afecta con mayor fuerza a los sectores más vulnerables del mercado laboral:
● Jóvenes menores de 29 años: la informalidad alcanza casi al 58,7% en esta franja etaria, con más del 70% de las mujeres jóvenes trabajando en estas condiciones.
● Servicio doméstico: es el sector con el mayor grado de informalidad, alcanzando el77%.
● Construcción: registra un alarmante 76,6% de informalidad.
● Comercio: la informalidad llega al 51,9%.
La OIT ha señalado que la informalidad toca picos preocupantes en Argentina, muy por encimadel promedio de América Latina. La falta de cambios significativos en la tasa de informalidad alo largo de 2024 y principios de 2025, sumado a las proyecciones de contracción del empleoregistrado, genera un panorama desalentador. La Ley 27.742, que eliminó las multas por empleo no registrado y amplió el período de prueba, fue promocionada como una herramienta para formalizar el mercado laboral. Sin embargo, analistas críticos y sindicatos advierten que, lejos de reducir el «empleo en negro», podría generar un efecto contrario o, al menos, no haber logrado frenar su avance. La supresión de las sanciones previas podría percibirse como un menor riesgo para el empleador de mantener la informalidad, o de utilizar figuras más precarias como la del «trabajador independiente concolaboradores» para encubrir relaciones de dependencia. La informalidad implicasalarios más bajos, inestabilidad, la falta de cobertura de salud, acceso a la jubilación y laimposibilidad de acceder a créditos o beneficios que requieren una situación laboral registrada. Esto los empuja a una mayor vulnerabilidad económica y a la necesidad de ajustardrásticamente sus presupuestos frente a un contexto que aún es inflacionario. El desafío para Argentina es doble: no solo revertir la tendencia a la destrucción del empleo registrado, sino también combatir eficazmente la informalidad que condena a millones de trabajadores a la precariedad y a una vida sin derechos plenos. La coyuntura económica actual, con una actividad en contracción, agrava aún más este complejo panorama.
