La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y las cámaras empresarias del sector alcanzaron un nuevo acuerdo paritario que regirá los salarios del gremio desde abril hasta agosto de 2025. El entendimiento, logrado tras intensas negociaciones, contempla incrementos mensuales y la entrega de sumas fijas no remunerativas, en un contexto económico desafiante.
El acuerdo establece una pauta de aumentos escalonados que buscan recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores metalúrgicos. Según lo firmado, los salarios de la actividad se verán incrementados de la siguiente manera: un 3,3% en abril, seguido por un 1,2% en mayo, un 1,1% en junio, un 1,0% en julio y un 1,0% adicional en agosto.
A estos porcentajes se suman una serie de bonos no remunerativos, vitales para complementar los ingresos mensuales. Los trabajadores recibirán $30.000 en abril, y posteriormente $25.000 en cada uno de los meses de mayo, junio, julio y agosto. «Este componente no remunerativo es crucial para sostener el ingreso de nuestros compañeros frente a la dinámica inflacionaria», indicó una fuente cercana a la negociación sindical.
Un punto destacado del acuerdo es la definición del Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR). Este valor, que incluye todos los conceptos salariales excepto las horas extras, se fijó en $877.796 para abril, y proyecta alcanzar los $909.114 en agosto, marcando un piso de ingresos para la categoría más baja del convenio.
Desde el sector empresario, se valoró el cierre del acuerdo como un paso hacia la estabilidad y la previsibilidad en la producción. «Si bien las negociaciones fueron arduas, este consenso permite dar un marco de certeza a la planificación de los costos laborales en un período clave», señalaron representantes de las cámaras.
Este nuevo pacto salarial llega en un momento de alta complejidad económica para Argentina, con una inflación que, si bien muestra signos de desaceleración, sigue siendo un factor determinante en las discusiones paritarias. La UOM, uno de los gremios más importantes del país, logra así una actualización que será observada de cerca por otras actividades en el transcurso de sus propias negociaciones. El impacto final en el bolsillo de los metalúrgicos y en la dinámica productiva del sector será la principal medida de su éxito en los próximos meses.
