En un miércoles de fuerte pulso político, la Confederación General del Trabajo (CGT), acompañada por las dos CTA y diversas organizaciones sociales, concretó una masiva movilización hacia la Plaza de los Dos Congresos. El objetivo central fue manifestar un rechazo orgánico al proyecto de reforma laboral que el oficialismo busca convertir en ley en la Cámara de Senadores.
Una convocatoria masiva sin acto central
A diferencia de otras demostraciones de fuerza, la cúpula de la calle Azopardo optó por una estrategia de visibilización sin oradores ni escenario. La marcha, que comenzó a concentrarse pasado el mediodía con columnas de gremios de peso como la UOCRA, Camioneros y la UOM, se caracterizó por una presencia mayoritaria de cuadros orgánicos y delegados.
El silencio desde el atril fue compensado con un duro comunicado difundido por redes sociales, donde la central obrera instó a los legisladores a actuar con «responsabilidad histórica». El texto denunció que el proyecto «no moderniza, sino que precariza», haciendo especial hincapié en la pérdida de derechos constitucionales y el desfinanciamiento del sistema de seguridad social.
Puntos críticos: el eje de la discordia
La movilización se dio en simultáneo con el tratamiento legislativo, donde el Gobierno logró acordar modificaciones de último momento para asegurar la viabilidad del proyecto. Entre los ejes que mayor rechazo generan en el arco gremial se encuentran:

  • Fondo de Asistencia Laboral: La creación de un sistema que reemplazaría las indemnizaciones tradicionales.
  • Banco de Horas: La habilitación de jornadas flexibles que, según los sindicatos, eliminan el pago de horas extras.
  • Periodo de prueba y multas: La extensión de los plazos de prueba y la eliminación de sanciones por empleo no registrado.
  • Derecho de huelga: Las restricciones para realizar asambleas y la reglamentación de servicios esenciales que limitan la acción directa.
    Protocolo de seguridad y desvíos
    El Ministerio de Seguridad implementó un riguroso operativo bajo el «protocolo antipiquete». Hubo vallados perimetrales en las avenidas Entre Ríos, Callao y Rivadavia. Si bien la circulación se vio severamente afectada por el caudal de manifestantes, el transporte público funcionó de manera dispar: mientras colectivos y trenes operaron con normalidad para facilitar el traslado, el servicio de subtes realizó un cese de actividades a partir de las 21 horas.
    El frente político
    Desde el sector oficialista, se calificó la marcha como «minoritaria» en términos de impacto ciudadano, destacando que los cambios negociados en el Senado ya contemplan alivios para las obras sociales y el mantenimiento de las cuotas solidarias, puntos clave para la estructura de financiamiento sindical.
    La jornada cerró con incidentes aislados durante la desconcentración, donde se registraron forcejeos entre las fuerzas de seguridad y algunos sectores de la columna, dejando un saldo de tensión que promete trasladarse a las próximas etapas del debate legislativo.

Por Wenceslao Alvarez de Toledo

Abogado especialista en Derecho Sindical, Laboral Individual y Colectivo. Toda una vida dedicada al Sindicato y a los Trabajadores.

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